Salir de Costa Rica nos costó y mucho. Dejar a atrás uno de
los países con mayor naturaleza no es agradable pero, como siempre, debemos
seguir. Llegamos a la frontera y Nicaragua nos recibe en su máxima expresión:
calles destruidas, sensación de abandono en los edificios e impuestos ridículos
por el solo hecho de estar ahí. Salimos de hacer los trámites y a unos pocos
kilómetros vemos la Kombi de Lucho y Majo que están llevando de regreso a
Pancho y Cata quienes los visitaron por unos días. Aprovechamos para
despedirnos nuevamente y con Kombi Sudaca nos vamos a San Juan del Sur, un
pequeño y pintoresco pueblo costero que a fuerza de un viento insoportable nos
obliga a pasar solo una noche.
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Rancho en la playa. |
Ometepe es una isla en forma de ocho y tiene de particular
dos volcanes que se destacan a la distancia. Está rodeado del Lago Nicaragua,
el más grande de este país. Se pueden hacer caminatas por las desoladas y
extensas playas y luego meterse en las cálidas aguas del lago. El lugar que
elegimos para vender fue quizás el más maravilloso hasta ahora ya que hay una
piscina natural llamada Ojo de Agua y entre venta y venta nos dábamos un
chapuzón. La tranquilidad de la isla es poco habitual por estos lados pero
igualmente decidimos acampar en un camping que nos regala una grata sorpresa:
el reencuentro con Bruno y Camila, los uruguayos con los que cruzamos de
Colombia a Panamá. Junto a ellos estaban Vero y Javi, una pareja argentina
que también está de viaje. Mate, guitarreada, noche de show con luces y fuego
para , simplemente, pasarla bien.
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Dias de full trabajo. |
Nos vamos de la isla nuevamente con el ferry y nos dirigimos
a Granada, una de las viejas y principales ciudades de Nicaragua junto con
León. Se respira un aire de vieja elegancia colonial en sus calles y edificios
mezclado con el típico desorden latino de mercados y ferias. La sensación de
inseguridad se huele en cada esquina y nos genera ese extraño y ambiguo
sentimiento de amor y odio. Amor porque es gratificante ver que todo no está
diseñado al servicio de EEUU como sucedía en Panamá y Costa Rica, que se
respira un aire latino y centroamericano, ese que quizá veníamos a buscar. Pero
también odiamos dejar de sentirnos seguros y porque se percibe un nivel
socio-económico más bajo que sus vecinos. Todo esto no es obra de la
casualidad, la historia de Nicaragua estuvo marcada por los constantes intentos
de control de ingleses y estadounidenses sobre sus tierras en busca del mayor
tesoro: ¿Oro? ¿Plata? No, el control del río San Juan y el Gran Lago de
Nicaragua ya que juntos casi unen de manera natural los dos Océanos. Esto
generó constantes luchas civiles y contra los invasores, la aparición del
revolucionario Sandino y su posterior asesinato, la dependencia económica
externa que impide un verdadero y sostenido desarrollo y la siempre presente
corrupción interna dejaron huella en este país e hicieron de Nicaragua un país
inseguro, latino y luchador pero que hoy nos muestra una realidad centroamericana
más acorde a sus raíces. Particularmente me intrigó este país.
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Mercado de Masaya. |
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Con más viajeros en la Cruz Roja. |
En Granada estamos y luego de pasar unas noches en la Cruz
Roja, de encuentros con más viajeros y arreglos en la Kombi de Lucho nos vamos
para León, la otra ciudad históricamente importante. Nos sentimos más tranquilos
aquí a pesar de ser una ciudad más grande. Despedimos por un tiempo a Majo ya
que se va a visitar a la familia. La encontraremos más adelante y esperamos con
ansias ese momento del reencuentro… ya que nos prometió traer cosas ricas de
Argentina.
No hubo grandes ventas, solo unos paseos por el centro de la
ciudad y salimos hacia Honduras costeando la cadena de volcanes que se impone
con respeto. Otro país nos espera y con muchas ganas hacia allí vamos.