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Zona arqueológica de Palenque. |
La ruta desde Campeche hasta Palenque, en el estado de
Chiapas, es plana y monótona. Solo llegando a este pequeño pueblo comienzan las
subidas y bajadas que enriquecen el paisaje. En una región bendecida por la
naturaleza la vegetación se adueña del horizonte y las lluvias marcan su
presencia con autoridad. Luego de visitar el centro y respirar junto a sus
habitantes pasamos la noche en la Guardia Civil y nos vamos tempranito a
visitar las ruinas arqueológicas mayas.
A diferencia de Chichén Itzá estas construcciones son más
pequeñas pero están inmersas entre árboles y plantas y subidas algunas a
pedestales naturales que las enriquecen y embellecen. Es agradable ver el
recorrido de canales, cascadas e iguanas que ni se molestan ante las miradas de
los curiosos.
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Templo de la Calavera. |
Después de pasar la noche salimos rumbo a San Cristóbal de
las Casas, ya metidos entre las montañas y la sierra grande. Ciudad de
esplendor colonial y de gran actividad de la comunidad en las calles. Fin de
semana con mucha gente en las plazas, la peatonal y en cada rincón donde uno
estuviera. Los bomberos nuevamente nos ayudaron para poder dormir y
lamentablemente los días pasaron rápido.
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Catedral de San Cristobal de Las Casas. |
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Templo de Santo Domingo de Guzmán y Arco del Carmen. |
Nuestro próximo destino era Puerto escondido, pequeña playa
de surfistas en el océano pacífico donde los chicos de Kombi Sudaca estaban
hace ya unas semanas. Fueron dos días de ruta y en el medio conocimos Bahía de
Huatulco y otros pequeños lugares junto al mar.
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En el camino nos detuvimos en Chiapa de Corzo. |
Dos noches en Oaxaca nos bastaron para conocer una
encantadora ciudad colonial que nos regaló unas lindas caminatas por el centro
y luego salimos hacia Puebla, donde nos esperaban Borrego y Muthza para
compartir unos días.
Antes de llegar a Puebla cruzamos la
Reserva de la biosfera Tehuacán-Cuicatlán, donde un camino plagado de cactus nos recordaban a cada metro que estábamos cruzando México. Puebla es una de las ciudades importantes de México, cercana al DF que tenía un atractivo particular para nosotros: es allí donde en el año 2003, se fabricó el último Vw escarabajo y si bien nuestro Fusca fue concebido en Brasil, aprovechamos para hacerle unos mimos en la ciudad del Volkswagen.
Ya en casa de Borrego y Muthza nos dedicamos al auto, a recorrer la ciudad y probar nuevos sabores: el Pulque, bebida que se obtiene de la fermentación del jugo o aguamiel del Maguey que es una especie de aloe vera gigante. ¿Dónde? En la Pulkata, el bar de los chicos en Cholula, ciudad pegadita a Puebla. Recorrimos la feria y nos reencontramos con Vane, a quién no veíamos desde Guatemala. Después de unos cuantos Pulques y unas comiditas caseras en su casa, nos despedimos de los chicos esperanzados de que alguna vez su Kombi salga a las rutas y nos reencontremos en Argentina. ¡¡¡Gracias por todo!!!
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En La Pulkata. |
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Con Borrego cambiando los amortiguadores. |
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Cholula. |
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En la feria de Cholula comiendo elotes. |
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En la Plaza de Puebla esperando el grito VIVA MÉXICO! |
La siguiente parada hace tiempo la veníamos estudiando. Nos
hablaron maravillas y también la bastardearon. Que la inseguridad, que el smog,
que el tráfico… nada importaba, queríamos conocer el Distrito Federal. Invitados
por Celeste, amiga de Nico que nos recibió en su departamento, salimos rumbo a
la mole de cemento. Sin darnos cuenta
pasamos de la ruta a una autopista y esta nos “metió” a la fuerza en el DF. Sin
querer estábamos rodeados de edificios, autos, gente, pero también de parques y
monumentos. Rápidamente encontramos el camino y llegamos a destino. Celeste nos
recibió con unas milanesas con puré y nos concentramos en conocer la ciudad más
grande de Latinoamérica.
Si leen blogs de viajeros mayormente escapan a las grandes
ciudades. Siempre los lugares verdes, con agua, las montañas o las playas
cautivan más que el frío hormigón. Y en parte tienen razón, es increíble la
necesidad del hombre, una vez que vivís un tiempo rodeado de naturaleza, de
volver y conectarte con la tierra. Pero el hombre vive en ciudades y necesita
de ellas. Quizá mi profesión influya en esta afirmación, pero he conocido pocas
personas que sueñen con vivir totalmente alejados de las urbes, que solo
quieran campo y naturaleza; habitualmente dicen “me gustaría vivir en el campo,
pero con ciertas comodidades”. Inconformismo en su máxima expresión. En las
ciudades se estudia, se piensa, se debate. Nacen la guerra y la paz, las
enfermedades y los antídotos, la estupidez de la moda y la belleza del arte. En
las ciudades nos conectamos con los semejantes y entendimos el poder de la
unión y de la infinitud del conocimiento. Creamos nuestros mayores sueños como
especie y como individuo. Por eso no entiendo ese odio al lugar que elegimos
para vivir. Y por eso también no entiendo las críticas al DF. Así como hoy en
día la moda indica que hay que “conectarse con la energía de la naturaleza” y
todos sentimos eso cuando salimos a la plaza del barrio y nos sacamos los
zapatos, deberíamos poder sentir la “energía” de las ciudades, la que generan
millones de personas yendo y viniendo con el mero fin de cumplir los objetivos
diarios, corriendo entre edificios, algunos increíblemente inhumanos pero otros
que engrandecen al hombre, intentando ganar la carrera sin fin. Las ciudades
las hacemos los hombres, las elegimos nosotros y las moldeamos a nuestra
“imagen y semejanza”. Si no aceptamos el lugar que creamos para vivir y no
somos capaces de soportar la libertad que nos ofrece la naturaleza, el
inconformismo nace entonces de uno mismo, de la angustia de no saber hacia
dónde caminamos. Cuando el norte es claro, las acciones tienen respaldo.
Celebro el vivir en ciudades, las mismas que me educaron y me dejaron pensar
libremente. Y celebro haber conocido el DF, la mole de cemento que late al
compás del ritmo mexicano.
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El Angel. |
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Palacio de Bellas Artes. |
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Con Cele. |
Una vez que dejas el auto es sencillo trasladarse por la
ciudad. Metrobus, Metro, Buses, todo está conectado. El zócalo fue difícil
conocerlo ya que estaba vallado por manifestaciones de maestros, pero recorrer
la ciudad a pie o en bicicleta es realmente agradable. La ciudad española fue
construida sobre la gran ciudad fundada por los mexicas en el valle de México
intentando demostrar la estúpida fuerza de la conquista, pero increíblemente
surge de sus propias entrañas restos de lo que fue la brillante ex ciudad Azteca.
El DF ofrece una gran cantidad de actividades: museos, avenidas, monumentos,
tiendas, arquitectura, cultura. Todo está disponible. Golpeada por el
narcotráfico es una constante las charlas sobre la inseguridad o la violencia
con la que se convive, pero a la vez se siente la fuerza de un pueblo
acostumbrado a la lucha pero que quizá no se da cuenta de la real dimensión de
su poder para ser el líder de la región. México es cultura, naturaleza y revolución,
la máxima expresión del colonialismo español que nunca podrá callar el grito de
los pueblos originarios.
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Catedral. |
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Museo Nacional de Antropología. |
Nos re-re-encontramos con Vane y con ella pasamos tardes de
venta en Coyoacán y en la UNAM. Seguramente fue el último reencuentro del
viaje. ¡Gracias Vane!
Ya con todo preparado no quedaba más que salir, así que una
mañana nos despedimos de la gran ciudad. El último desayuno con Celeste y la
despedida que se materializa. ¡Gracias Cele por todo!
En pocos días queríamos estar en la frontera ya que la
llegada a lo de Nico cada vez estaba más cerca. La primera ciudad en donde parar
fue Guanajuato, ahí los bomberos nos permitieron dormir en el estacionamiento. Ciudad
fundada entre montañas tiene la particularidad de estar conectada por un sinfín
de túneles donde los autos aparecen y desaparecen constantemente. Increíble
ciudad que nos sorprendió gratamente.
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Los túneles que conectan la ciudad. |
Un breve paso por San Luis Potosí nos permitió caminar sus
calles y su centro. Fuimos muy bien recibidos por los bomberos pero rápidamente
nos fuimos. De ahí salimos hacia el pequeño pueblo de Real de Catorce. Este se
encuentra perdido en las alturas de la montaña y para ingresar hace falta atravesar
el mismísimo cerro. Llegamos en día festivo y el lugar se vistió de colores,
música y gente.
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Con los bomberos de San Luis Potosí! |
Nuestra última para da fue en Monterrey, donde nos recibía Ezequiel,
amigo de mi hermano Maxi. El y su familia nos abrieron las puertas de su casa y
pudimos disfrutar de la ciudad, de un asadito bien argento y de nuestros
últimos días en México. Monterrey es una ciudad moderna, calurosa y con un
hermoso paseo por el río Santa Catarina que la atraviesa. Luego de unos días
nos fuimos rumbo al norte y nos despedimos de los chicos. ¡Gracias por todo!
Increíblemente cargamos a Fusca por última vez en
Latinoamérica, la próxima noche la pasaremos, aduana mediante, en EEUU. Ya no
hay nada a que temer, pasamos la gran prueba, pasamos el DF y con ello
aprendimos a vivir en la ciudad.
3 comentarios:
y???? estamos esperando ver como termina el viaje!!!! pone fotos de tu hermano !!
y??? Cuervo ? como termino el viaje , cotos con tu hermano y la vuelta como la hiciste ?
Cuervo Marake termina el blog del viaje , ya volviste hurlingham en que andas ahora
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